viernes, 11 de diciembre de 2009

NOVENA A SAN JUAN DE LA CRUZ. DIA 7º

MEDITACION: VEANTE MIS OJOS, PUES ERES LUMBRE DE ELLOS

En un alma enamorada de Dios,como lo fue San Juan de la Cruz, nadie puede poner término a sus ansias y penas, sino sólo El.

Le pide que le pueda ver con los ojos de su alma, pues sólo El es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino sólo en El.

Tiene una propiedad la concupiscencia del amor, que todo lo que no hace o dice y conviene con aquello que ama la voluntad, la cansa, fatiga y enoja y la pone desabrida, no viendo cumplirse lo que ella quiere.

¡Véante mis ojos! ¡Véate yo cara a cara con los ojos de mi alma, pues eres lumbre de ellos.- Dios es, en verdad, lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual está en tinieblas. Lumbre de sus ojos.

Y por eso, no los quiere tener para otra alguna cosa que para El. Porque, así como justamente es privada de esta divina lumbre el alma que quiere poner los ojos de su voluntad en otra su lumbre de propiedad de alguna cosa fuera de Dios, por cuanto pone impedimento para recibirla, así también congruamente merece que se le dé al alma que a todas las cosas cierra los dichos sus ojos, para abrirlos sólo a su Dios.

¡Sólo para Tí quiero tenerlos!

Amén

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